10 noviembre 2010

TOXOPLASMOSIS

Embarazo, gatos y toxoplasmosis; ¿Cómo prevenir un posible contagio?
Desparasitando trimestralmente a nuestro gato anulamos la probabilidad de contagio.



“Estoy embarazada y el médico me ha prohibido tener gatos”. Esta frase ha sido repetida en múltiples ocasiones en refugios.


El miedo a contraer la toxoplasmosis durante los tres primeros meses de embarazo ha disparado el abandono de gatos. Para algun@s, el miedo a un posible contagio se ha convertido en una excusa perfecta para deshacerse de sus gatos. Sin embargo, para otr@s, el miedo al contagio ha sido motivo de angustia y disgusto. Por ello, han acudido a refugios y protectoras pidiendo ayuda para encontrar un nuevo hogar a sus gatos. Pero, en realidad, la probabilidad de que nuestro gato nos contagie la toxoplasmosis es casi nula y podemos reducirla a cero si lo desparasitamos cada tres meses.


¿Realidad o mito?

Contraer la toxoplasmosis durante los tres primeros meses de embarazo puede conllevar consecuencias nefastas, como malformaciones del feto. Por esta razón, algunos médicos aconsejan a las mujeres embarazadas no tener ningún contacto con gatos, ya que estos pueden trasmitir el parásito que provoca esta enfermedad. No obstante, la mayoría de contagios son provocados por la ingesta de carne mal cocinada, embutidos crudos, leche no pasteurizada o frutas y/o verduras mal lavadas.

En primer lugar, tenemos que saber que la taxoplasmosis es provocada por un parásito. Por tanto, para no contagiarnos tenemos que evitar el contacto con el parásito.

Los gatos pueden ser portadores del parásito, y la manera a través de la cual éste puede entrar en contacto con nosotros es a partir de la manipulación de los excrementos. Si manipulamos la arena de la caja donde el gato deposita sus defecaciones, tenemos que lavarnos las manos con agua y jabón seguidamente, o bien, para mayor seguridad, manipular la arena con guantes de plástico.

El gato también puede expandirse el parásito cuando se lame para asearse. Por ello lo más seguro que podemos hacer es consultar con nuestro veterinario para realizarle desparasitaciones trimestralmente, y además para mayor seguridad podemos realizarle una analítica para saber si ha entrado en contacto con el parásito. Nuestro gato puede contraer el parásito cazando roedores o aves. Si no caza, las posibilidades de contagio son casi nulas. Otra posibilidad es a través del contacto con otros gatos, por si estos estuvieran infectados, pero si no tiene contacto con otros gatos tampoco se puede contagiar.

Si nuestros gatos están desparasitados el riesgo de contagio es prácticamente nulo.





Formas de contagio de mayor probabilidad que el contacto con un gato:

Ingesta de carnes y embutidos, si estos estuvieran mal cocidos.
Ingesta de leche, si esta estuviera mal pasteurizada.
Ingesta de frutas y verduras mal lavadas. Por ello se aconseja lavarlas con unas gotas de lejía, por si estas tuvieran resto de algún excremento de ave u otros animales, los cuales pudieran ser portadores del parásito. No consumir productos de origen animal es la mejor forma de prevención.


Si la madre ya ha sido previamente inmunizada, es decir, si ha contraído la toxoplasmosis antes del embarazo, ya no podrá volver a contraer la enfermedad nunca más. Con lo cual el riesgo es inexistente.