09 enero 2012

Audrey-lo conseguiremos para ella???

  
Os escribo este correo desde donde hace casi tres años empezó mi aventura gatuna.
Conocí  a Audrey por casualidad.
No tenía ni idea de que existían colonias de gatos, de que había gente que se ocupaba de alimentarlos y cuidarlos de una forma totalmente desinteresada.
Cada día pasaba por el mismo lugar y encontraba cuencos de pienso y agua limpia.
Cada vez pasaba con más asiduidad y los observaba; siempre los mismos gatos a la misma hora. Curioso.
Había una gatita blanca con algunas manchas marrones y unos ojazos verdes que no se atrevía a comer de los cuencos donde comían los demás.
Empecé a coger pienso de mi gato, Cleopatra, que llegó a casa por circunstancias que no vienen al caso y se lo daba  a aquellos felinos agradecidos que ya no se espantaban con mi presencia.
Pero Audrey nunca salía de debajo del coche donde esperaba paciente a que todos engulleran, y entonces salía ella, sigilosa, pendiente en todo momento de que no se moviera nada, mientras yo me escondía para no asustarla.
Percatándome de su reacción, empecé a ponerle su cuenquito de pienso debajo del coche, y con el paso de los días, incluso comía en mi presencia, siempre respetando las distancias, pero autorizaba que me quedara observandola.
Pasadas muchas semanas ya me esperaba  y con un dulce maullido me avisaba de su presencia; por eso le puse ese nombre, como Audrey Hepburn, guapa, elegante, discreta.
Un día desapareció y no volví a verla hasta pasados unos meses. Estaba preciosa, radiante, no sé cómo ni donde se había buscado la vida, desde luego allí no.
Cual fue mi sorpresa cuando vi que a su lado caminaba una bolita blanca igual que ella; había parido y hasta que su cría no empezó a andar no había vuelto a aparecer.
Fue en aquel momento cuando decidí sacarla de allí.
Por aquel entonces ya colaboraba con una asociación y busqué casa de acogida antes de capturarla.
Al día siguiente al descubrimiento de la cría, cogí mi transportín y decidida me fui a cogerlas.
Conforme asomaba por la calle, veía un bulto pequeño en medio de la carretera; habían atropellado a la cría y Audrey había desaparecido.
(Estoy escribiendo estas letras y está a dos metros de mi. Sé que en cuanto haga algún movimiento, se marchará).
Pasaron semanas hasta que volvió a aparecer.
Tenía claro que había que sacarla de allí. Siempre sola y sumisa ante los demás gatos.
Intenté cogerla con el transportín, imposible. Pedí una jaula-trampa y la instalé.....fracaso absoluto.
Después de mover cielo y tierra, con un señor que me dijeron que era el mejor. Lo es. La capturó con una red y por primera ver pude tocar a Audrey.
Habían pasado dos años desde que nos conocimos. Solucionado¡
Paso por el veterinario, la castraron, me volví loca buscando acogida ( a casa no podía ir porque uno de mis gatos estaba enfermo y dio positivo en PIF)
No encontré nada y con todo el dolor de mi alma la devolví a su sitio.
Cuando salió del transportín echó a correr, se paró en seco, me miró fijamente y desapareció.
Han pasado cuatro meses desde entonces.
Hace dos días nos volvimos a encontrar. A Audrey le falta un trozo de pata trasera, está bastante desmejorada pero sigue teniendo esa mirada que te deja sin aliento.
He vuelto a pedir ayuda al mejor. Sé que me ayudará a capturarla.
Si es así, ¿que hago después?.
Busco desesperadamente una acogida especial. Alguien con experiencia, paciencia y mucho mimo.
Lo último es un refugio. Le prometí que la sacaría de allí el día que vi a su bebe aplastado en medio de la calle.
Vuelvo a pedir ayuda, esta vez la noche de Reyes. A estas alturas sigo teniendo ese puntito de ilusión que crea una noche así.
Nada más, sólo quería contar la vida de uno de los miles de gatos que viven en la calle. En estos momentos me hago responsable de que Audrey pueda tener la vida digna que su nombre merece.
Gracias.

CONTACTO:  gloria.malo@hotmail.com